En una escena cultural a menudo eclipsada por la industria, la banda Real Plan demostró por qué es un referente del Alto Valle. Con un local lleno en Catriel, el sexteto de funk ofreció una noche de virtuosismo y complicidad, consolidando su estatus como una de las propuestas musicales más sólidas y genuinas de la región patagónica.
Pasada la medianoche del sábado, el escenario se encendió con la energía de Real Plan. La formación, integrada íntegramente por músicos locales como Emir y Marcia Parada, Fernando Contreras, Maximiliano Perez, Alex Rosas y Gato Drums, exhibió una cohesión forjada a lo largo de años. Cada acorde y cada solo fueron ejecutados con una precisión que transformó el show en una clase magistral de funk.
El talento del grupo no pasa desapercibido en el circuito musical regional. Su reputación se nutre del respeto de sus pares, como lo resume el testimonio de Zeze, un reconocido guitarrista de Villa Regina: “Real Plan es la banda del valle”. Esta afirmación subraya un consenso sobre el nivel excepcional de sus integrantes, cuya habilidad técnica y creativa los posiciona a la vanguardia de la escena local.
El fenómeno de Real Plan es un claro reflejo de la vitalidad cultural que emerge en las ciudades del Alto Valle, a menudo definidas únicamente por la actividad hidrocarburífera. En localidades como Catriel, epicentro de la producción petrolera, proyectos artísticos autogestionados como este demuestran que la identidad regional se construye también desde la creación, generando un arraigo y un orgullo que el extractivismo por sí solo no puede ofrecer.
El Rebrote — Periodismo Inteligente. elrebrote.com.ar



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