Lo que se gesta en la localidad pampeana de 25 de Mayo no es una simple protesta, sino una demostración de fuerza regional. La movilización, descrita como una “pueblada”, es la culminación de meses de parálisis política y frustración social. La inédita columna, encabezada por el Sindicato de Petróleo y Gas Privado pero apoyada por el propio intendente y la comunidad, busca rodear la Legislatura en Santa Rosa para forzar una decisión sobre el yacimiento El Medanito, el corazón económico de la zona.
El nudo del conflicto es un bloqueo político. La concesión del área petrolera más importante de La Pampa vence en 2026 y se necesita una nueva ley, con mayoría especial de dos tercios, para llamar a licitación. Sin embargo, el oficialismo no logra alinear a sus propias filas ni conseguir los votos de una oposición fragmentada. Según reportes locales, disputas internas sobre el porcentaje de regalías y la resistencia a la presión sindical han dejado el proyecto en un limbo que amenaza con paralizar la industria.
Esta incertidumbre política tuvo consecuencias directas y tangibles. La operadora actual, PCR, congeló inversiones y licenció a 90 trabajadores, una medida que el líder sindical Marcelo Rucci calificó como la “crónica de una muerte anunciada”. Un acuerdo de último minuto en junio logró frenar los despidos y garantizar los salarios por seis meses, pero fue una tregua con fecha de vencimiento. Ese plazo se agotó, y ahora la presión se traslada de la mesa de negociación a la calle, apuntando directamente a la clase política.
La parálisis no solo pone en riesgo empleos directos, sino que amenaza la estabilidad de toda una comunidad. El intendente de 25 de Mayo, Leonel Monsalve, ha denunciado una caída de más de 30 millones de pesos en los ingresos mensuales del municipio, lo que ya genera un aumento en la demanda de asistencia social. Se trata de un pueblo que creció al calor del petróleo y que hoy se siente rehén de un debate que se decide a cientos de kilómetros, exponiendo la fragilidad de las economías locales que dependen de un solo recurso.
Desde el Alto Valle, este conflicto resuena con una fuerza particular. El sindicato que lidera la protesta es el mismo que representa a miles de trabajadores en Río Negro y Neuquén. La advertencia de su líder sobre la crisis de los yacimientos convencionales no es un problema ajeno; es un eco de las tensiones que atraviesan a toda la Cuenca Neuquina. Lo que hoy se define en La Pampa podría ser el prólogo de futuros debates sobre el destino de nuestras propias áreas maduras y el futuro de las comunidades que, como en 25 de Mayo, dependen del pulso del petróleo.
elrebrote.com.ar – Periodismo Inteligente.


