Entre la tarde del viernes y todo el sábado, la luna menguante nos invita a enfocarnos en tareas de mantenimiento y limpieza. Es el momento perfecto para quitar malezas y carpir los canteros, ya que la energía de las plantas está concentrada en las raíces. También es una buena oportunidad para controlar plagas como babosas y hormigas, usando barreras secas como ceniza o cáscara de huevo, y para realizar podas ligeras, eliminando solo ramas secas o chupones sin hacer cortes drásticos.
Siguiendo con la lógica de la menguante, este es el tiempo ideal para preparar el suelo sin apuros. Airear la tierra con una laya, agregar una buena capa de compost maduro y cubrir con un acolchado de pasto seco u hojarasca protegerá el suelo y lo dejará listo para la siembra. Aprovechá también para revisar tutores, ataduras y el sistema de riego, asegurando que todo esté firme y funcionando para cuando las nuevas plantas lo necesiten.
Según especialistas en agricultura biodinámica, la cosecha de raíces durante esta fase lunar garantiza una mejor conservación. Si tenés zanahorias, rabanitos o remolachas listas, el sábado es el día para sacarlas de la tierra. Además, podés dejar preparadas las bandejas de almácigos con sustrato, pero sin sembrar todavía, adelantando trabajo para la semana que viene.
El domingo marca la transición. Por la mañana, podés terminar los trabajos de limpieza, nivelar los canteros y marcar los surcos para las futuras siembras. Un riego profundo será clave para “cargar” de humedad la cama de siembra. Ya por la tarde, con la energía de la luna nueva entrando, el impulso se vuelca hacia la germinación. Aunque lo más rendidor será empezar a sembrar desde el lunes, si el clima acompaña, se pueden iniciar algunos almácigos bajo techo.
A partir del lunes, con la luna nueva ya instalada, la huerta pedirá siembra. Es el momento de arrancar con almácigos de lechuga, acelga, espinaca y rúcula. En nuestra zona del Alto Valle, es clave empezar los cultivos de verano como tomate, morrón y zapallos en almácigos protegidos, para trasplantarlos recién cuando haya pasado todo riesgo de heladas tardías, un cuidado fundamental en el norte de la Patagonia.
elrebrote.com.ar – Periodismo Inteligente.


