El Gobierno nacional le dio forma legal a una idea que venía sonando fuerte en los pasillos de la Casa de Gobierno de Viedma: ahora Río Negro, junto a otras ocho provincias, podrá gestionar por su cuenta algunos tramos de rutas nacionales. La firma del decreto por parte del presidente Milei habilita a la provincia a concesionar obras viales bajo el sistema de peaje en rutas como la 22, la 151 y la 23.
La letra chica del decreto establece que la titularidad de los caminos sigue siendo nacional, pero la provincia puede licitar y firmar contratos con privados o entes públicos para el mantenimiento, reparación y ampliación. Todo, claro, bajo convenios específicos con Vialidad Nacional, con plazos que no podrán superar los 30 años y con la obligación de reinvertir lo recaudado por peajes en el mismo tramo.
Acá en la Patagonia, la noticia se recibe con esa mezcla de resignación y pragmatismo que ya conocemos. Es una solución que, seamos sinceros, no nos entusiasma. Nadie en Catriel o en cualquier pueblo rionegrino festeja la idea de un peaje nuevo. Pero en Viedma lo venían pidiendo a gritos como una salida concreta para mejorar rutas que el Estado nacional tiene en el abandono. Es un mal necesario que, desde hace rato, se sabía que caería desde arriba. Ahora toca ver cómo y dónde se aplica el parche.
Redacción El Rebrote


