El gobierno de Neuquén lanzó un paquete de beneficios fiscales para reactivar los yacimientos convencionales de hidrocarburos. La medida, que busca atraer inversiones y recuperar empleos, recibió un contundente respaldo del titular del sindicato petrolero, Marcelo Rucci, quien la calificó como una decisión que devuelve “la tranquilidad” a miles de familias trabajadoras.
En un movimiento estratégico para la principal provincia productora de hidrocarburos del país, la administración de Rolando Figueroa oficializó una reducción en las regalías y los ingresos brutos para las empresas que inviertan en la explotación de áreas convencionales. Se trata de los yacimientos maduros, aquellos que durante décadas fueron el motor de la economía regional antes del auge de Vaca Muerta, y que hoy enfrentan un declive productivo y un fuerte desfinanciamiento.
La respuesta del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa no se hizo esperar. Su secretario general, Marcelo Rucci, celebró la iniciativa con un mensaje claro y directo: “Es una decisión de enorme envergadura que agradecemos profundamente”. Según el líder sindical, esta política gubernamental es una herramienta fundamental para revertir el ciclo de despidos que ha golpeado al sector en los últimos años.
El contexto detrás de esta medida es clave para entender su alcance. Mientras las inversiones se concentraban masivamente en el no convencional de Vaca Muerta, las áreas tradicionales sufrían una parálisis que dejaba equipos inactivos y, con ellos, a cientos de trabajadores en la calle. La decisión del gobierno neuquino apunta a hacer nuevamente atractivos estos yacimientos más antiguos, cuya operación requiere mano de obra intensiva y genera una cadena de valor local muy arraigada.
Para los trabajadores petroleros, la noticia se traduce en una esperanza concreta. “Esta medida nos devuelve la tranquilidad de que nuestra gente vuelva a trabajar”, afirmó Rucci, poniendo el foco en el impacto social de la crisis del convencional. El objetivo, compartido por el gobierno y el gremio, es que la reactivación de los equipos de perforación y mantenimiento permita la reincorporación de personal que había sido desvinculado.
Si bien la medida implica una resignación de ingresos fiscales para la provincia en el corto plazo, los especialistas señalan que la apuesta es a futuro. La reactivación de pozos y la atracción de nuevas inversiones podrían, a mediano plazo, generar un círculo virtuoso de mayor producción, más empleo y, en consecuencia, una base tributaria más sólida y diversificada que no dependa exclusivamente del shale.
Aunque los grandes yacimientos se extienden más allá de nuestras ciudades, el pulso de la actividad hidrocarburífera se siente con fuerza en cada rincón del Alto Valle. La reactivación del convencional no es una noticia lejana; significa más movimiento en las rutas, más demanda para los proveedores de Allen o Centenario y, sobre todo, la posibilidad de que vecinos de Neuquén o Cipolletti recuperen su fuente de trabajo. Es una decisión económica que impacta directamente en la mesa de miles de familias patagónicas.
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