El 24 de marzo de 1976 marcó un hito doloroso en la historia argentina. Aquel día, las Fuerzas Armadas dieron un golpe de estado que derrocó al gobierno de la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón, dando inicio a una de las dictaduras más oscuras y represivas que haya vivido el país.
Durante los 7 años que duró la dictadura cívico-militar, se cometieron gravísimas violaciones a los derechos humanos. Más de 30.000 personas fueron detenidas-desaparecidas, sometidas a torturas, asesinatos y exilios forzados. La sociedad argentina vivió bajo un régimen de terror, censura y persecución ideológica sin precedentes.
A 50 años de aquel fatídico 24 de marzo, es imperativo recordar las atrocidades cometidas, honrar la memoria de las víctimas, y reafirmar nuestro compromiso inquebrantable con la democracia, los derechos humanos y la justicia. Sólo mediante la reflexión crítica y el rechazo enfático al autoritarismo podremos evitar que episodios tan dolorosos vuelvan a repetirse.
Que esta conmemoración nos llame a la acción. A defender con uñas y dientes las libertades y garantías que tanto costaron recuperar. Y a construir una sociedad más justa, equitativa e inclusiva para todas y todos los argentinos.
Porque como reza el lema: Memoria, Verdad y Justicia. Que los crímenes de la dictadura nunca más se repitan.


